Durante las últimas dos décadas, los tratamientos para el dolor agudo y crónico han evolucionado mucho, después de describir nuevos mecanismos fisiopatológicos y posibles dianas terapéuticas. Las técnicas de intervención ganaron espacio con varias ventajas, entre ellas el logro de un control satisfactorio del dolor, con un perfil de efectos adversos más leve, en comparación con los tratamientos farmacológicos más
tradicionales.En los últimos años, los métodos auxiliares de diagnóstico por imágenes han evolucionado, buscando una mayor eficacia y seguridad de los procedimientos. Las técnicas de bloqueo, infiltraciones y neurolisis guiadas por radiografía ya han demostrado ser muy beneficiosas para los pacientes, y el uso de la ecografía se absorbe constantemente en este escenario, lo que permite realizar intervenciones más precisas, aumentar la seguridad y la eficacia, acortar el tiempo de ejecución y reducir la exposición del paciente y el equipo a la radiación ionizante
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